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Fiestas populares de La Palma
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El ciclo festivo, que comienza con la Navidad y Epifanía y culmina, doce meses después y sin dejar apenas respiro en el gozo de los palmeros, con Santa Lucía, muestra el lado más amable y uno de los más reales de la isla canaria de La Palma. Perdida en el Atlántico, alejada del mundo durante siglos pero, paradójicamente, inmersa en él - las influencias mutuas son enormes, a un lado y a otro del océano - , La Palma es un museo vivo de tradiciones. Y las fiestas su mejor y más completo exponente. Rara es la semana en los que no se enfrenten dos equipos de nobles luchadores en un terreno de lucha, no actúe un grupo folclórico en cualquier rincón, no peleen duramente por la victoria dos caballos y dos livianos jinetes en una carrera sobre el piche ( asfalto ), no se extienda el olor a carne de cochino de los ventorrillos ni se ponga patas arriba un pueblo preparando, amoroso, su romería. Eso, por lo que a las manifestaciones festivas universalmente extendidas se refiere. Porque hay más, muchísimas más, en forma de expresiones rituales comunes a otros puntos de España ( Semana Santa, Corpus, vírgenes y santos de verano ), o bajo una dimensión única y extraordinaria ( la Bajada de la Virgen de Las Nieves, los moros y cristianos de Barlovento y el diablo de Tijarafe , entre otras ), que refuerzan la certeza de que somos muy parecidos, pero también muy diferentes. Cercanas a sus protagonistas, que las viven intensamente, pero abiertas ( como La Palma toda ) a quienes de fuera se acercan con cariño y respeto, las fiestas se convierten así en uno de los argumentos definitivos para disfrutar de la isla. Y para regresar siempre a ella.
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El contenido sobre las fiestas está extraído del folleto informativo publicado por el Patronato de Turismo de Excmo. Cabildo Insular de La Palma en su primera edición en 1998; con textos de Mª Victoria Hernández. |
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