|
|
|
La luz del Time
|
||||||
|
|
|||||||
|
El Time que en voz prehispánica o benahorita quiere decir risco alto dibuja el margen y frontera norte del valle de Aridane. A sus pies, en el fondo del profundo y abismal barranco, en una estrecha franja de tierra, un pequeño santuario rodeado de arbolado con el sugerente -no parece casual- nombre de "árboles del paraíso", bajo la advocación de Nuestra Señora de las Angustias, en una imagen de la Virgen que acaricia con la mirada a su hijo muerto injustamente, al que ella sigue viendo como si fuera aún un niño, mientras lo mantiene con candor en su regazo, y así quiso representarlo el anónimo imaginero flamenco.Un puente de madera -sin baranda- junto a la ermita y al molino de agua daba paso sobre el torrente del barranco a la otra orilla, para de nuevo subir por otra empinada senda que llevaba al valle. Pues bien, cuentan que en una
lejana noche sin luna otra madre desesperada se dirigía al camino real de
Amagar, que unía Tijarafe con Los Llanos de Aridane, pasando por el
santuario de las Angustias, en busca de salud para su pequeño hijo que
estaba más muerto que vivo. Al llegar a la cima y cuando comenzó a bajar por
el penoso desfiladero hacia el valle, el viento y la lluvia le apagaron
irremediablemente el único farol que traía. Se encontró de bruces con un
madero de pino de tea que daba forma a una cruz y, soltando al niño, la
arrancó, la despedazó e hizo una antorcha o jacho, produciéndose la más
brillante e inimaginable luz para un caminante. Continúa bajando las vueltas
del empedrado y duro sendero, sosteniendo con ternura entre los brazos y el
pecho, prodigándole miles de caricias y mimos, a su niño, como si estuviera
aún unida a él por el fuerte vínculo del cordón umbilical que en la isla
llamamos amorosa- Caminó por la misma vereda cargando
en su corazón su sacrílego pecado. Al llegar al lugar donde había arrancado
la cruz colocó la nueva y comenzó a bajar por el penoso y pendiente camino
hasta ver delante de ella una luz en forma de cruz que la deslumbró y la
hizo postrarse de rodillas. Retumbó el eco de sus llantos y suplicas
clamando perdón y, en ese mismo momento, escuchó una dulce, próxima y tierna
voz que le dijo: "Mujer, conozco tu pena y tu pecado; tu hijo llora tu
ausencia, vete con él. Tu promesa está cumplida". Quiso sentir y sintió que
esta voz era de la Virgen de las Angustias, otra madre que perdió a su hijo
por no hallar en su súplica a los hombres el remedio de la comprensión.
Desde esos tiempos lejanos cuentan que comenzó a verse en las laderas de
Amagar un fulgor que llamaron "la luz del Time", errante y a la espera de
servir de guía a caminantes... y la leyenda continuó. Nadie recuerda ni el
año, ni el nombre de la desesperada madre, pero hoy su cruz sigue rematando
la cima del penoso camino de herradura. Junto a ella, dos trozos de madera,
que nadie sabe quien puso a sus pies, esperan a otra madre desespe-ra-da que
en una noche sin luna las necesite para guiar su camino buscando ayuda para
aplacar su "angustia". La leyenda aquí expuesta está extraída de la web del patronato de turismo de La Palma :http://www.lapalmaturismo.com/
|
|||||||
|
|
|||||||
|
|