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EL CULTIVO
La platanera, es una hierba con
biotipo arbóreo, pero no un verdadero árbol (principalmente porque carece de
tronco), brota el plátano, es una especie vegetal monocotiledónea del género
Musa perteneciente a la familia de las musáceas. Se trata de una familia con
diferentes variedades, de las cuales en Canarias se cultivan la Gran enana, la
Gruesa palmera, la Zelig, la Brier y la Johnson negra.
La temperatura ideal para el cultivo
de la platanera se encuentra situada en torno a los 25 grados Celsius y su
altitud de cultivo debe ser inferior a los 300 metros, condiciones éstas que sólo
se dan en las plantaciones de las islas. Es un cultivo caro que requiere mucha
agua, buenas condiciones de luminosidad, suelos con buena porosidad y drenaje,
de textura arenosa pero con arcilla y limo en proporciones determinadas, gran
contenido en materiales orgánicos y con un pH ácido. Debido a estos
condicionantes, el Plátano de Canarias es cultivado en todas las islas salvo en
las más orientales de Fuerteventura y Lanzarote donde no existen plantaciones.
En las fases de siembra y explotación agrícola se minimiza el uso de
pesticidas en favor de productos biológicos.
Puede transcurrir cerca de un año
entre la siembra de la planta madre y el brote del primer racimo o piña de plátanos.
En este momento es cuando se procede a su amarre, embolsado y desflorillado. El
amarre consiste en apuntalar el racimo con un horcón (palo de madera) para
evitar que, por el peso, éste se caiga. El embolsado se usa modernamente para
recubrir el racimo con una bolsa de plástico al objeto de evitar plagas y
enfermedades y propiciar una distribución uniforme de la fruta. Con el
desflorillado se retira la flor del plátano que queda al final de cada fruta,
un laborioso proceso que se realiza manualmente y que el consumidor puede
apreciar en el remate negruzco que hay en cada pieza.
Los racimos son cortados de la planta
justo antes de su maduración para proceder a su calibración, selección,
despiece, empaquetado y etiquetado, procesos todos estos realizados de forma
manual y que permiten que la fruta llegue en perfectas condiciones para su venta
y su consumo final en aproximadamente dos semanas desde su recolección.
IMPORTANCIA
ECONÓMICA
La explotación del plátano, en régimen
de monocultivo, comenzó a finales del siglo XIX con la instauración de los
Puertos Francos y, desde entonces, ha sido uno de los pilares fundamentales de
la economía canaria. Fue implantada por compañías inglesas que controlaban su
producción y exportación al continente europeo, principalmente a Inglaterra.
Junto con el plátano, los ingleses también desarrollaron el monocultivo del
tomate, cuyas primeras plantaciones se establecieron en el sur de las islas de
Gran Canaria y Tenerife. La , promulgada por el ministro Bravo Murillo en 1852,
vino a suponer la liberalización de la entrada y salida de mercancías,
impulsando desde entonces la economía isleña y constituyendo un importante
incentivo fiscal para el comercio con y desde las islas hasta la implantación
del Régimen Económico y Fiscal de Canarias (REF) y el mercado único europeo.
Fue a principios de la década de 1880
cuando algunas compañías exportadoras inglesas se establecerían en las islas
para comenzar los envíos esporádicos de frutas a los mercados de su país. Se
considera que el británico Peter S. Reid, establecido en Tenerife desde 1867
fue el encargado de organizar la primera exportación de plátanos que se llevó
a cabo en 1878.
Ya en la década siguiente, Gran
Canaria experimentaba un mayor dinamismo en su sector frutero gracias a las
iniciativas comerciales de Alfred Lewis Jones, director de la compañía
carbonera Grand Canary Coaling Co. Ltd. y hombre de importancia en la naviera
Elder Dempster Co. Ltd. que, con el auge de las exportaciones, acabaría por
instalarse en el Puerto de La Luz en 1884. Este favorable clima empresarial vino
a favorecer la implantación en Las Palmas de Gran Canaria, en 1882, de Fyffes
Ltd., la primera gran compañía exportadora británica en establecerse en las
islas, que en 1888 comenzaría sus exportaciones de plátanos hacia el puerto de
Londres mediante una línea regular de vapores.
En la isla de Tenerife, las
incipientes actividades comerciales de Henry Wolfson también contribuyeron
decisivamente a la expansión del negocio frutero. Tras su asociación con
Wolfson, Fyffes extendió sus actividades a Tenerife, llegando a ser una de las
principales compañías productoras y exportadoras de la isla.
Fuente: http://es.wikipedia.org
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