Tiene una superficie: 135,92 kilómetros cuadrados, ocupando el 19,19 de la isla.
Los yacimientos arqueológicos atestiguan la presencia aborigen en la Caldera de Taburiente.
En la arquitectura religiosa destaca la ermita de Nuestra Señora de la Concepción de Bonanza, fundada por el alférez Salvador Fernández en el siglo XVIII. En su interior podemos contemplar un bello artesonado en el que se combinan elementos mudéjares con barrocos, así como su curiosa pavimentación en cantería gris.
También hay que citar la ermita de San Nicolás de Bari, en Las Manchas.
Como edificio civil merece especial mención la casona del citado alférez Salvador Fernández; restaurada recientemente cuenta con bellos ejemplos de los balcones característicos de la isla; uno de ellos, posee dos puertas, de las que una se destina para comunicar con el balconcillo que da sobre la escalinata de la entrada.

Uno de los elementos más relevantes de la artesanía palmera es la seda. En El Paso se conserva esta tradición secular, utilizando en su producción los mismos rudimentarios aparatos, que se manejaron en la primera mitad del siglo XVI. El largo y complejo proceso se inicia con la semilla (huevos de la mariposa), que luego darán lugar a los bichos (gusanos), que han de alimentarse con hojas de moral o morera. Una vez hecho el capullo, se saca la seda antes de los veinte días o se ahoga la crisálida. Sigue un laborioso trabajo, que va desde el sacado de la seda, su preparación para llevar al telar y la confección del tejido.
Entre las fiestas, pueden señalarse la del Corazón de Jesús, el segundo domingo de junio, para la que se confeccionan vistosas alfombras y la de la Virgen del Pino, el primer domingo de septiembre.
Producto de la limpieza de los mal países, para poder cultivar, son los májanos de piedras, mal llamados pirámides, construcciones de interés etnográfico.
Los vinos blancos y claretes, son los elaborados en esta parte de la isla.


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