Tradición repostera

 

 



La repostería es el mayor tesoro de la gastronomía de una isla golosa a la fuerza, ya que las crisis de cañaverales y trapiches obligaron a transformar el azúcar en dulces, mermeladas, conservas, bizcochos y rosquetes.

Los afamados dulces llegaron a las mesas del Vaticano. En 1823 visito La Palma, de paso hacia Chile, el canónigo italizano Juan Maria Mastai Ferreti, mas tarde nombrado Papa con el nombre de Pio IX. En su estancia en la isla, Luis Van de Walle, marques de Guisla, le ofreció un desayuno con repostería local. Se cuenta que el canónigo mostró predilección por unos pequeños marquesotes, sin melar y rellenos de crema azucarada. Tras su elección como Papa, en La Palma se popularizaron estos dulces con el nombre de piononos; según Luis Van de Walle, " se laman piononos desde que el cardenal mastaj accedió al papado y aprovecharemos cualquier ocasión para remitirlos a Roma, para que alivien las inquietudes que ahora vive el mundo cristiano".

La mas conocida golosina palmera es la rapadura. Tiene forma cónica y sus ingredientes principales son la miel de caña, gofio , azúcar, almendra, canela y limón; de esta surgen otras variedades como rapaduras de leche, de chocolate, de coco y de huevo. El grancanario Agustín Millares Cubas afirmaba en su trabajo "Como hablan los canarios" que la rapadura es "el mas popular y apreciado de todos los dulces de confitería canaria", aportando otro dato que da idea de su extendido consumo: "Antaño, un obrero se desayunaba con media libra de pan y una rapadura".

La experiencia proporcionaba el punto de cocción deseada; una cocción que tiene que ser a fuego lento y directo durante mucho tiempo y removiendo continuamente, hasta que se forme una pasta que se deja solidificar en unos moldes de barro cónicos.

Dulces de fácil localización en el comercio, restaurantes o mercadillos son, entre otros, los almendrados, pequeñas tortitas de pasta de almendra con azúcar y huevo, cocidas al horno; el bienmesabe, que lleva huevos, en la mayoría de los casos bizcocho, almendras tostadas molidas, azúcar y ralladura de limón; los marquesotes, bizcochos de harina de trigo, huevos y azúcar, cortados en forma de rombos, ensopados unos con un almíbar melado y cubiertos otros con claras a punto de nieve; el pan de leche, con harina y leche cuajada, azúcar, huevos, canela, ralladura de limón y un chorrito de vino; y el queso de almendra, con huevos, ralladuras de limón y canela, además de las almendras.

La mayoría de los restaurantes incorporan en sus cartas postres de elaboración propia, no faltando a las ofertas clásicas el bienmesabe, crema de limón, príncipe Alberto ( chocolate, almendras y bizcochos), así como flanes o quesillos.

* Almendras :  El toque de distinción y calidad no solo en postres, sino también en salsas para aderezar platos de conejo, cabrito y otras carnes, la da la almendra. Según opinan los técnicos : "Hay lugares de todas las islas que dan magnificas almendras y La Palma es el centro". Apreciadas por su suavidad y dulzura, los agricultores las clasifican por su forma como castañeta, largueta y comuna. La primera es la mas dulces y la mas utilizada para la repostería. 

Cuando llegan los meses de enero y febrero, por el paisaje de Puntagorda y El Paso se despliega un manto de pétalos rosa y blanco, las flores de cientos de almendros. Hoy su cultivo es totalmente ecológico, pero lamentablemente se ha perdido el mercado de exportación que antaño existía hacia Estados Unidos y Gran Bretaña. La producción actual es baja y se consume preferentemente en la isla.

 


 

 

Los datos que aquí se exponen fueron extraídos de la Guía de Gastronomía editada por el Patronato de Turismo del Excmo Cabildo Insular de La Palma . Con textos de Mª Victoria Hernández Pérez, cuya primera edición es de Abril de 1999


 

 

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