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Después de un
excelente y a menudo copioso yantar, una pequeña caja de cedro suele
deambular por encima de la mesa. Así comienza el ritual de todo buen fumador
de cigarros puros. Los expertos se enjuagan la boca para saborearlo mejor,
lo aprietan cerca del oído para escuchar si cruje mucho o poco, dependiendo
de la humedad, lo encienden con fósforo de palo y , sobre todo, se
relacionan con el relajadamente, dejándose envolver por su aroma y
entablando un fructífero dialogo con el humo.
Las labores
artesanas de los cigarros puros se introducen en La Palma a mediados del
siglo XIX, con el retorno de los emigrantes que habían ido a Cuba en busca
de fortuna. Vienen de lejos su famosa y reconocimiento. En 1862, el palmero
Esteban Abreu obtiene medalla de plata en una exposición regional en Las
Palmas, con "un mazo de tabaco habano en hoja".
El ciclo productivo
comienza con la confección del semillero, continua con las plantaciones y
termina con la fermentación de los pilones de hojas, llegando después a las
manos de los artesanos. A pesa de las magnificas producciones de tabaco en la
isla, los cigarros puros que se comercializan llevan mezcla de hoja foránea,
con lo que , al parecer, se obtiene una mayor suavidad, amen de un menor
coste. El buen hacer del purero en su mezcla y elaboración consigue un
cigarro de quemado parejo ( circular ) y una ceniza blanca, muy apreciado
por el buen fumador.
Las tabaquerías
están presididas en La Palma por una mesa con un faldón de tela, donde van
poniendo los recortes. Sobre ella, una tabla de madera dura, por lo general
de palo blanco; la maquina, una simple cortadora mecánica; la cuchilla y el
huevero, recipiente que contiene el pegamento que también se elabora
artesanalmente. Son útiles sencillos manejados, junto con la prensa, por
manos ágiles y sabias.
El cigarro puro
palmero es sinónimo de calidad, de trabajo bien hecho. Algunos interesados
pretenden aprovecharse de su buena fama, añadiéndole la denominación de
palmeros a tabaco elaborado fuera de la isla. Para evitar el fraude se han
arbitrado medidas, llevando los verdaderos puros de La Palma un sello
oficial de garantía.
Los
datos que aquí se exponen fueron extraídos de la Guía de
Gastronomía editada por el Patronato de Turismo del Excmo Cabildo
Insular de La Palma . Con textos de Mª Victoria Hernández
Pérez, cuya primera edición es de Abril de 1999
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